Entre los misterios que desafían la razón, pocos son tan tangibles y a la vez tan indescifrables como el Manuscrito Voynich. Desde su descubrimiento hace más de un siglo, este libro del siglo XV, escrito en un alfabeto desconocido y poblado de ilustraciones de plantas y constelaciones imposibles, ha sido una fascinante obsesión para criptógrafos, historiadores y buscadores de misterios. Su mera existencia plantea una de las preguntas más persistentes de la historia: ¿es este objeto un elaborado fraude, un manual de saberes perdidos o algo que desafía cualquier explicación humana? La respuesta, todavía esquiva, divide a los expertos en teorías que luchan por explicar un enigma que ha sobrevivido más de 500 años.

El primer encuentro con el manuscrito es una experiencia de extrañeza absoluta. Sus páginas de vitela, datadas entre 1404 y 1438 mediante carbono 14, parecen organizarse en un orden lógico: una sección «herbal» con dibujos botánicos, diagramas astronómicos y zodiacales, un segmento «farmacológico» con contenedores, y una extraña sección de «balneología» que muestra a mujeres desnudas dentro de complejos sistemas de tuberías y tinas de un líquido verde. Sin embargo, esa lógica se derrumba al examinarlo. Las plantas no se corresponden con ninguna especie conocida en la Tierra. Los diagramas astrales no siguen ningún mapa celeste reconocible. Y el texto que lo acompaña, compuesto por unas 37.919 palabras y 25 caracteres distintos, fluye con una estructura gramatical aparentemente coherente, pero en un idioma que nadie ha reconocido jamás: el así llamado «voynichés».

El Manuscrito Voynich, un libro ilustrado del siglo XV escrito en un alfabeto y lengua completamente desconocidos, es considerado el texto más misterioso del mundo por haber resistido todos los intentos de desciframiento durante más de un siglo.

La Historia de un Misterio sin Origen

El viaje del manuscrito a través del tiempo es en sí mismo una pista fragmentaria. Debe su nombre al anticuario Wilfrid M. Voynich, quien en 1912 lo adquirió en la biblioteca de un colegio jesuita en Italia. Junto al libro encontró una carta de 1665 que sugería que, un siglo antes, había pertenecido al emperador Rodolfo II del Sacro Imperio, un monarca famoso por su fascinación por lo oculto y lo raro. La carta mencionaba incluso a figuras como el filósofo Roger Bacon o el astrólogo John Dee como posibles autores. Sin embargo, todos estos nombres son anteriores o posteriores a la fecha confirmada del pergamino, dejando la autoría en el más absoluto anonimato. Hoy, el original descansa en la Biblioteca Beinecke de Libros Raros de la Universidad de Yale, habiendo desafiado a todos sus propietarios a lo largo de los siglos.

us páginas están llenas de ilustraciones de plantas que no existen, diagramas astronómicos imposibles y figuras de mujeres desnudas en complejos sistemas de tinas verdes, desafiando cualquier categorización sencilla como manual médico o tratado astrológico.

Las Tres Grandes Teorías

1. La Teoría del Engaño

La explicación más escéptica sostiene que el Manuscrito Voynich es una estafa medieval, un objeto creado para engañar a un noble rico como Rodolfo II y obtener una fortuna. Sus defensores argumentan que un falsificador con talento pudo haber usado pergamino viejo, tintas auténticas y haber inventado un galimatías visualmente convincente. Un estudio reciente incluso propuso un método plausible: el «cifrado Naibbe», que utiliza dados y naipes para convertir palabras de idiomas conocidos (como el latín) en una cadena de símbolos con propiedades estadísticas similares a las del voynichés.

Sin embargo, la teoría del fraude choca con un obstáculo formidable: el texto sigue la Ley de Zipf, un principio lingüístico que establece que en los idiomas humanos reales, las palabras más comunes aparecen con mucha más frecuencia que las demás. El Voynich cumple esta ley a la perfección, algo extremadamente difícil de falsificar sin un conocimiento lingüístico profundo que no existía en el siglo XV.

2. La Teoría de la Lengua Secreta

Esta es la teoría más aceptada entre los investigadores serios. Postula que el manuscrito contiene información real, pero codificada o escrita en una lengua que se perdió. La complejidad y coherencia del texto sugieren que no es un sinsentido. A lo largo de los años, se ha propuesto de todo: desde que es un compendio de medicina herbal y alquimia escrito en una lengua artificial para proteger saberes prohibidos, hasta que es un tratado criptográfico diseñado como un desafío intelectual. En las últimas décadas, la tecnología ha entrado en escena con fuerza.

En 2018, un equipo de la Universidad de Alberta utilizó inteligencia artificial para analizar el texto y sugirió que su estructura subyacente podría estar relacionada con el hebreo codificado. Otros investigadores han intentado identificar palabras sueltas relacionando ilustraciones con términos de idiomas antiguos, proponiendo significados para dibujos de plantas como «cilantro» o «enebro». Ninguno de estos intentos ha logrado una traducción completa y verificable, pero refuerzan la idea de que hay un mensaje real esperando a ser descifrado.

3. La Teoría de lo Extraterrestre (y otras explicaciones marginales)

En el extremo más especulativo del espectro, la naturaleza surrealista del manuscrito ha alimentado teorías que buscan explicaciones fuera de lo común. La más popular (y extravagante) sugiere que el libro es de origen extraterrestre, un diario o manual dejado en la Tierra. Los defensores señalan las plantas «inexistentes» y los diagramas astronómicos «imposibles» como prueba. Sin embargo, esta teoría carece por completo de evidencia científica y es generalmente considerada un producto de la imaginación popular, un síntoma más de lo hipnótico que resulta el enigma. Otras ideas menos radicales pero igualmente periféricas han vinculado el manuscrito con los cátaros, una tribu perdida de Israel o incluso con el propio Leonardo da Vinci, aunque sin pruebas concluyentes.

La gran pregunta que divide a expertos y entusiastas es si se trata de un ingenioso fraude medieval, un compendio de conocimiento oculto escrito en una lengua artificial perdida, o simplemente el acertijo más complejo y perdurable jamás creado.

El Poder Duradero del Misterio

Más allá de su posible significado, el verdadero poder del Manuscrito Voynich reside en su capacidad para cautivar. Ha obsesionado a algunos de los mejores criptógrafos del siglo XX, incluido William F. Friedman, quien descifró el código japonés PURPLE durante la Segunda Guerra Mundial pero fracasó ante el voynichés. Su viuda, Elizabeth, también criptógrafa, dedicó décadas al mismo esfuerzo infructuoso. Su misterio ha inspirado novelas, documentales, teorías de conspiración y hasta un comercio de supuestas copias y soluciones. Se ha convertido en un símbolo cultural de lo inexplicable. Un recordatorio de que incluso en nuestra era de información, aún existen rincones del pasado que se resisten a ser entendidos.

Hoy, el manuscrito sigue guardando silencio. Cada nueva teoría —ya sea un sofisticado cifrado, un tratado médico en hebreo o un engaño genial— arroja algo de luz. Pero la sombra del misterio permanece. Quizás algún día una mente brillante, o una inteligencia artificial aún más avanzada, encuentre la clave que desbloquee sus secretos. Hasta entonces, el Manuscrito Voynich seguirá siendo lo que ha sido durante siglos. La invitación más tentadora y desafiante del mundo a resolver un acertijo cuya solución podría reescribir un capítulo de nuestra historia. O simplemente, revelar la ingeniosa broma de un genio olvidado. Es el libro que nadie puede leer, y en esa imposibilidad radica su fascinación eterna.