Todo comenzó con la creación de un culto religioso en contra de las desigualdades raciales y sociales. Jim Jones era el carismático sacerdote que lideraba este templo. Su poder sobre todos los que integraban esta comunidad era tan profundo que logró convencer a 918 personas de suicidarse. Les ordenó que se tomaran una mezcla que contenía cianuro. Este terrible suceso ocurrió el 18 de Noviembre de 1978 en América del Sur. Ni siquiera la vida de los 300 infantes que se encontraban en el lugar fueron perdonadas. Algunos  refutan que este suceso sea un suicidio colectivo, hay quienes afirman que se parece más a un asesinato masivo. Sin embargo, a pesar de que las muertes no fueron totalmente voluntarias, fueron muy poco los que, en un acto de sentido común, se revelaron y lograron sobrevivir.

JONESTOWN: UN INFIERNO QUE PROMETÍA SER UN PARAISO

Jim Jones: Entrada al paraiso

Jim Jones: Entrada al paraiso

Jim Jones, quien se declaró a sí mismo como un “mesías”, creó una iglesia la cual no tuvo auge en estados unidos por la persecución del gobierno hacia los comunistas. Jim Jones ya comenzaba a mostrar sus contradicciones, al punto de fundar una secta religiosa pero militar en el partido comunista de la nación norteamericana, el cuál en principios es primordialmente ateo. Los principales reclutas del carismático Jones fueron de la clase trabajadora. Sus seguidores eran en su mayoría personas de bajos recursos cansados de la pobreza, del racismo y de la guerra de Vietnam. En 1974, ya el templo estaba consolidado y firmó la compra de unas tierras en Guyana. Estas tierras ubicadas en América del Sur, supuestamente estaban destinadas a un proyecto de agricultura del templo. Sorpresivamente, en 1977, todos los integrantes decidieron mudarse a Guyana para huir de las presiones y alegatos del ojo público. Jim Jones visualizó este nuevo comienzo como un suerte de paraíso comunista, una utopía. Este lugar se conoció con el nombre de “Jonestown”.

LA CAIDA DEL PARAISO

El caso de Jim Jones: Trasladando los cadáveres

El caso de Jim Jones: Trasladando los cadáveres

Los habitantes de Jonestown descubrieron que los remotos campos de América del sur nada tenían que ver con el paraíso. Los adultos y niños eran obligados a estudiar las ideas que Jones había elaborado desde sus propias interpretaciones del marxismo, mezcladas con su fanatismo religioso, entre otros temas de interés del líder. Los ya pobres seguidores de Jim Jones, vivían en extremas incomodidades. Además de eso, debían dedicarse a la construcción de casas y trabajar la tierra en largos turnos sin descanso. Todo esto bajo la supervisión de los llamados “jefes de la comunidad”. Y por si fuera poco, las comidas, en su mayoría, consistían en arroz y legumbres. Aquellos que se rehusaban a vivir de esta manera, pasaban días de encierros disciplinarios en unas cajas de madera que no median más de un metro. Si intentaban escapar, el castigo era mucho peor: los drogaban hasta incapacitarlos. Jones ejercía el poder sobre esta población a tal grado que los niños lo llamaban “papá”.

El SUICIDIO MASIVO

Niños víctimas de Jim Jones

Niños víctimas de Jim Jones

Convencer a más de 900 personas de quitarse la vida, parece una tarea ardua e incluso imposible. Sin embargo, esta clase de control se fue imponiendo a través de ciertos procedimientos. Por ejemplo, a través de las llamadas “noches blancas” en donde se hacían simulacros de suicidios colectivos. Durante estas noches, cierto números de seguidores, que se consideraban traidores, eran reunidos en la iglesia. Durante el culto se repartía un misterioso jarabe y se les decía que contenía venenos. De manera violenta eran obligados a beber el veneno en nombre de la lealtad a su líder, si no lo hacían se les apuntaba con armas. Este fue el primer paso de Jim para ejercer un control mortal sobre las masas a su cargo. Si reunimos todos los métodos que implementaba el carismático Jones, no parece difícil creer que tenía el control total de los 918 habitantes en Jonestown. Los más jóvenes de la población fueron los primeros en morir. Los niños tomaron el veneno en alguna bebida, mientras que los recién nacidos fueron inyectados con cianuro. La mayoría de los adultos bebió el veneno, animados por Jones quien decía que el suicidio era solo un paso de ascenso a otro nivel. Todos murieron con la idea de protagonizar un acto revolucionario y no el más grande suicidio en masa de la historia.