El Bosque Aokigahara se muestra majestuoso bajo el noroeste del Monte Fuji, sus casi 35 kilómetros de extensión y su deslumbrante belleza lograron que este bosque obtuviera el bien merecido título de: ´´Mar de Árboles´´. Sin embargo, estos factores no logran opacar el aura mística, tenebrosa y sobre todo fantasmal que se cierne sobre el lugar.

Tristemente la fama de este lugar no se debe a su belleza, ni mucho menos a ser un destino casi obligatorio al visitar el Monte Fuji, sino más bien a su creciente tasa de suicidios que sumados a la cantidad de mitos y leyendas que se han tejido sobre el lugar, hacen que este bosque haya ganado un nuevo título muy escalofriante: ´El Bosque de los Suicidas´.

El Bosque Aokigahara, suicidas




EL BOSQUE DE LOS SUICIDAS

Son muchos los lugares catalogados como hostiles o tenebrosos, este es el caso de lugares como el Golden Gate (puente de San Francisco), las cataratas del Niagara o el Bosque Aokigahara (en mi opinión el que más se relaciona con dichos adjetivos). Estos 3 comparten una peculiar característica: son los lugares favoritos para los suicidas.

Dar una cifra de la cantidad de suicidios en este bosque es prácticamente imposible, se calculan unos 20 000 suicidios al año en todo Japón y solo este bosque ´´aporta´´ unos 80 cadáveres al año aproximadamente.

Su popularidad entre los suicidas, al menos en la antigüedad, respondía a las constantes hambrunas entre los siglos XVIII y XIX. En la actualidad se puede explicar de varias maneras, una de las explicaciones más conocida se remonta a los años 60, el escritor Seicho Matsumoto haría que los protagonistas de su novela ´´Nami no Tou´´ (en una versión nipona de Romeo y Julieta) se suiciden en dicho bosque. La siguiente explicación (probablemente la más divertida y curiosa) nos dice que se prefiere este lugar, antes que por ejemplo el tren bala, porque  si al suicidarse una persona llega a  interrumpir el normal funcionamiento de los servicios públicos en Japón, la familia se haría acreedora de una gran multa. Otras explicaciones muestran a este lugar en ´´Manuales de Suicidio´´ como el lugar perfecto para hacerlo, debido a la tranquilidad y soledad de este lugar.

El Bosque Aokigahara, suicidas

EL ‘NO LO HAGAS’ Y ALGUNAS OTRAS SORPRESAS

El adentrarse en el bosque, implica estar preparado para encontrarse de arranque rodeado por cintas policiales, una que otra ruta desviada, pero sobre todo carteles del tipo: ´´NO LO HAGAS´´. La imagen del costado se traduce en lo siguiente: ´´Tu vida es valiosa y te ha sido entregada por tus padres. Piensa en ellos, en tus hermanos e hijos. Por favor, busca ayuda y no atravieses este lugar solo´´. Un escalofrió recorrería el cuerpo de cualquiera al adentrarse a este lugar, su conexión con el Monte Fuji hace que sea un destino turístico. Cientos de estos letreros están ubicados alrededor del bosque, además de cintas policiales y cercos que enmarcan el ´´camino correcto´´, aunque no están restringidas otras rutas.

El Bosque Aokigahara, suicidas




En las espesuras del bosque, en donde apenas llega la luz solar, es común encontrarse con cuerdas anudadas a los árboles (el método preferido por los suicidas es el ahorcamiento), ropa de los difuntos (que no se mueve por respeto al fallecido), así como brújulas e instrumentos de navegación.

Es demasiado fácil perderse en estos senderos; la escaza luz, el sentimiento de soledad y la certeza de saber que es un lugar peligroso, ponen la piel de gallina a cualquier valiente que se atreva a adentrarse. El bosque se originó sobre el magma del volcán Fuji, lo cual hace que este ubicado sobre una densa capa de hierro en donde es imposible el uso de brújulas y otros artefactos de navegación. El viajero más valiente al encontrarse perdido podría decidirse por el suicidio.

Es un poco más raro, pero no por eso menos constante, encontrar cuerpos al adentrarse en este lugar. Periodistas, viajeros, etc. han encontrado cadáveres colgados con sogas en las ramas de los árboles o en posiciones fetales en las innumerables cavernas y rincones del bosque.

Cada año en este bosque se realizan tareas de búsqueda y rescate, la policía y los pobladores cuentan con un propio camino para facilitar la tarea. Aunque si se encuentran cadáveres mientras se camina, lo más probable es que las búsquedas no estén dando buenos resultados.

El Bosque Aokigahara, suicidas

EL BOSQUE MALDITO

Existe una leyenda popular que dice que el viajero que se adentre en este bosque no regresa, varios vehículos sin dueño en los estacionamientos lo demuestran, como ya mencione en párrafos anteriores es común perderse. Pongámonos en esta situación: ¿Te desesperarías si llegas a perderte y solo tienes cadáveres a tu alrededor? Obviamente la respuesta es un sí rotundo, muchos han muerto buscando ayuda, devorados por las bestias del bosque, de hambre, o simplemente optaron por el suicidio como producto de su pánico y desesperación. La maldición sobre el bosque parece estar sumergida en la mente de cada viajero que se atreve a entrar en él.

El Bosque Aokigahara, suicidas

Muchos testimonios dicen haber visto fugaces imágenes de fantasmas en el camino, este lugar se convirtió en el purgatorio de los Yureis, lo que en países hispanos sería una especie de condenado, un alma que no tuvo un acto funerario ´´como Dios manda´´, cometieron suicidio o asesinaron. Estos están condenados a penar por el lugar en donde murieron y serían los mismos que atormentan a los viajeros del bosque.

No solo las visiones de los Yureis atormentan a los viajeros hasta enloquecerlos, también cuentan sus gritos, lamentos, ruidos extraños y sus apariciones en medio de la madrugada. El Goryo, es otro tipo de fantasma que se venga por algún daño que se les hizo cuando estaban en vida. La tan terrible carga negativa del bosque es solo explicable por las centenas de personas que murieron en el Aokigahara. Ambos son los principales ´´atormentadores´´ de viajeros, hacen según se dice, lo imposible por convertirlos en nuevas víctimas del bosque.

No solo los fantasmas se encargan de atormentar, es la soledad la que se encarga de alimentar los más profundos miedos del viajero. La soledad será capaz de desesperarlo, de enviarlo a buscar una salida aunque probablemente este viajando en círculos. A la soledad se le sumara el hambre, el miedo, el conocer todo lo que se cuenta del bosque. Ahora respóndeme, ¿pasarías una noche en ese lugar?

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