En el Egipto antiguo, la muerte ocupaba el lugar primordial. La arquitectura, las artes plásticas y la literatura, estaban destinadas a la adoración de la vida después de la muerte. En una cultura cuya mayor preocupación era la preparación mortuoria, una obra como El Libro de los Muertos resultaba imprescindible. Existen varias versiones de este libro, con pequeñas variantes de acuerdo al lugar y la fecha donde fueron editados y a los sacerdotes que lo compusieron. Se han descubierto innumerables papiros sobre éste y varios de sus pasajes se encuentran inscritos en las paredes de las tumbas y pirámides, así como dentro de los sarcófagos.

OBRA ANTIQUÍSIMA

El Libro Egipcio de los Muertos consta de aproximadamente 200 capítulos o sortilegios. La versión más conocida y más completa es el Papiro de Ani, un texto compuesto por 3 capas de hojas de papiro pegadas entre si y dividido en 6 secciones con una longitud entre 1.5 y 8 metros cada una. La longitud total del texto es de 23.6 metros. Fue adquirido por el Museo Británico en Tebas el año 1888 y actualmente está registrado con el número 10470. El papiro fue realizado por 3 escribas diferentes, como puede apreciarse en las diferentes grafías que en él aparecen, pero sólo uno realizó los dibujos. Originalmente es posible que no fuese encargado por Ani, un escriba de hacia el año 1300 a.C., o al menos no en su totalidad, pues su nombre aparece escrito con una escritura diferente. El papiro contiene algunos errores derivados de la falta de atención. Existe una versión electrónica del Papiro de Ani, según  la traducción realizada por Sir Wallis Budge. En 1842, Richard Lepsius hizo la primera edición de estas invocaciones mortuorias con el nombre de Libro de los Muertos, que si bien inexacta ha perdurado hasta nuestros días. El título real de la obra sería: Salida del Alma hacia la Luz del Día, que refleja de forma algo más completa el verdadero sentido de este texto imperecedero.




Papiros egipcios

Los capítulos son independientes el uno del otro, lo que confirma la hipótesis de que fueron escritos en distintas épocas; sin embargo el tema principal de El Libro de los Muertos siempre es la beatificación de la muerte. El espíritu de los difuntos debía recitar supuestamente todos los capítulos del libro, para poder gozar de todos los privilegios de su “nueva vida”, es decir, de la muerte.

La obra contiene gran cantidad de referencias mágicas; estas deberían de proteger al muerto de los peligros existentes en el otro mundo. Como en todas las mitologías, los muertos egipcios debían de enfrentarse a infinidad de peligros antes de encontrar el descanso eterno. Debían también de someterse al juicio de Osiris, pero lograban obtener grandes favores si recitaban completo el Libro de los Muertos, por eso siempre eran enterrados con un ejemplar dentro de sus tumbas para así poder evitar entrar al Amenti, o sea el infierno.

MANUAL DE INSTRUCCIONES

El Libro de los Muertos contiene instrucciones precisas sobre lo que se debe realizar al muerto durante su viaje; por ejemplo, para poder viajar a bordo del barco de Ra (el Sol) a través del cielo, que sea considerado como uno de los mayores placeres que tenían los muertos, se debía pintar “sobre un pedazo de papiro limpio, un barco, utilizando tinta hecha de abut verde mezclado con agua anti, sobre el barco deben de ir las figuras de Isis, Thoth, Shu y Khepera; cuando esto se haya realizado, el papiro debe de ser atado al pecho del muerto, pero teniendo cuidado de que este no toque su cuerpo directamente. Así su espíritu entrará cada día al barco de Ra y el dios Thoth viajará con él y lo cuidará”




El texto sagrado incluye también muchos ensalmos para evitar que la momia se descomponga, así como para ayudar al espíritu del muerto a convertirse en dios y a tomar la forma que desee. Se incluía asimismo las representaciones gráficas de muchas ofrendas para los dioses. Así vemos que El Libro de los Muertos era, sin duda alguna, un tratado de magia que le permitía al muerto tener un control total sobre las fuerzas de Amenti. El único momento en que el muerto no podía controlar su destino, era cuando su corazón se pesaba en la balanza de Osiris por obra del dios Thoth. Si el peso de sus malas acciones era mayor que las buenas, era lanzado al Amenti; ello obligaba a todos los egipcios a llevar una vida de orden. Con excepción de esto, el conocimiento absoluto de El Libro de los Muertos, salvaguardaba en todo momento al difunto. Son muy numerosos los ensalmos y encantamientos de este libro; la sola enumeración llevaba mucho espacio. Por lo demás muchos capítulos consisten en plegarias e himnos a los dioses.

DIVERSAS VERSIONES DEL LIBRO DE LOS MUERTOS

Una edición actual del libro de la muerte

Existen versiones o revisiones de manuscritos que forman el “Libro de los Muertos” y estas son:

  1. La “Versión Heliopolitana”

Recopilada por los sacerdotes de On (Heliópolis) basada en una serie de textos que se han perdido. Los “Textos de las Pirámides” que no proporcionan ninguna información acerca de su autor o autores. Representa un sistema de Teología promulgada por los sacerdotes de Ra, el Dios del Sol.

Algunos Capítulos parecen estar dedicados al dios Thot y que, sin duda, pertenecen a la clase de literatura que los griegos llamaron “Hermética” y es muy cierto que fueron incluidos en la lista de los cuarenta y dos trabajos que según Clemente de Alejandría constituyen los libros sagrados de los egipcios, por lo que parece estar bien fundamentada ya que los griegos llamaron Hermes al dios Thot a quien los egipcios designaban como “El señor de los libros divinos”, “escriba de la Compañía de los Dioses” y “Señor de la palabra divina”.

Algunos Capítulos se encuentran en las tumbas, sarcófagos, estelas y papiros de las dinastías XI, XII y XIII. Pero la esencia deriva de escritos primitivos, probablemente predinásticos.

  1. La “Versión Tebana”

(Uast, la Tebas de los griegos) escrita en jeroglíficos sobre papiros, está dividida en Capítulos sin un orden determinado, sin embargo, con muy pocas excepciones, cada capítulo tiene un título y una viñeta. Aunque no todos los Capítulos están en las copias hay algunos que sin duda eran necesarios para la preservación del difunto en su tumba, y de su alma en el más allá.

Esta Versión fue usada por quien podía sufragar los gastos, desde la dinastía XVII hasta la XXI. En los “Textos de las Pirámides” eran los sacerdotes los que decían o cantaban las invocaciones, los conjuros o las diversas secciones. En la “Revisión Tebana”, los himnos y plegarias eran dichos por el difunto, en el otro mundo lo que le permitía alcanzar la perfección del alma.

  1. La “Revisión Saita” (Sai)

Estuvo en uso de la dinastía XXVI hasta el final de la era Ptolemaica en Egipto, aproximadamente. En esta época se arreglaron los Capítulos en un orden definido y se hizo una revisión cuidadosa de todo el trabajo. Durante este período aparece un cierto número de Capítulos que no se encontraban en los papiros antiguos; pero que no son sino nuevas ediciones o extractos de trabajos anteriores.

En muchas copias de esta Revisión se omiten signos, palabras y aún pasajes completos, lo cual dificulta su lectura. Estos Capítulos compuestos en un período más tardío, representan ideas y creencias de carácter religioso, que eran desconocidas para los egipcios de la dinastía V y VI, y demuestran que había tenido lugar un desarrollo considerable del pensamiento religioso en las mentes de la gente, desde que fueron recopilados los “Textos de las Pirámides”.