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El manuscrito más extraño del mundo: El códice Voynich

El manuscrito más extraño del mundo: El códice Voynich

Si hablamos de cosas que se han vuelto para las humanidades casi indescifrables, debemos hablar del manuscrito más extraño del mundo. Sin duda ese premio se lo damos al Codice Voynich. Fue elaborado en el siglo XV y está lleno de imágenes y textos que hasta ahora, ningún especialista del tema ha podido descifrar por completo. Aunque para usted, amigo lector que tiene mucha curiosidad acerca de esto, vamos a intentar narrarle lo que más se sabe de esto.

Hace más de 4.500 años que se inventó el lenguaje escrito. Desde ese momento,  los seres humanos pudimos tener la capacidad de transmitir mensajes  mediante letras y signos. Pero eso no fue todo, también se insertaron códigos secretos, y como si se tratara de un documento o archivo de Microsoft Word, el contenido estaba lleno de claves para encriptar textos religiosos, políticos, diplomáticos y militares. ¿Pero quién conocía esta información? Un grupo cerrado de personas.

Desde los griegos hasta los romanos, todos han practicado esta técnica, especialmente en tiempos de guerra. Aún se conservan muchos manuscritos y textos cifrados. Algunos han sido interpretados y descubiertos, ya que la simbología utilizada fue asequible para la hasta ahora avanzada civilización de este nuevo siglo. Pero sigue existiendo la excepción del códice Voynich.

¿De dónde proviene el manuscrito más extraño del mundo?

El códice Voynich

Se supo por primera vez de su existencia en el año 1580, cuando el emperador de Habsburgo, Rodolfo II quien era un interesado de las rarezas de todo tipo y de las ciencias ocultas, lo compro por 600 ducados (moneda de oro antigua) a un mago de nombre John Dee y a su acompañante Edward Kelley. El primero decía tener el poder de comunicarse con las piedras. Esto despertó el interés del iluso emperador

El manuscrito fue depositado en el convento franciscano de Mondragone (Italia) en el siglo 18. En 1912 un tratante de antigüedades de nombre WIlfrid Voynich lo compró. Posteriormente en el año 1931, su viuda lo vendió en Nueva York a un anticuario que no consiguió revenderlo y termino dándolo como obsequio a la Universidad de Yale en  1969 donde se encuentra hasta la actualidad.

¿Quién escribió el Manuscrito Voynich?

Se considera que es un manuscrito totalmente anónimo, aunque existen  numerosas historias y  algunos afirman que lo escribió  un monje de nombre  Roger Bacon en el siglo XIII.  Bacon trabajó con lentes de mucho aumento y parte de las figuras recuerdan cosas y objetos que sólo pueden verse con un lente de un microscopio. La duda radica en lo siguiente: Esta datado que el manuscrito fue escrito en 1420 y Bacon murió en 1294.

Por otra parte, la académica Edith Sherwood quien es experta en la vida de Leonardo da Vinci, propone que el trabajo es del italiano, ya que cuenta con una base italiana toscana-medieval. Señala que el contenido es un atlas escrito por el famoso pintor italiano y resalta que las palabras son anagramas, dignas del pintor.

Del mismo modo, WIlfrid Voynich descubrió de manera accidental, oculto en la primera página del escrito, el nombre de Jacobo de Tepenezche.  Algunos expertos opinan que posiblemente el libro estuvo en sus manos, pero seguramente no fue el autor.

Por las fechas consultadas anteriormente, se pueden descartar como posibles autores del manuscrito a Jacobo Tepenezche y a Roger Bacon. Leonardo da Vinci no figuraría, ya que nació 50 años después.

¿Quién lo escribió? Es un gran misterio aun…

Intentos de descifrarlo

Codice Voynich

Han sido muchos los investigadores que han intentado descifrar el Codice Voynich y no han podido con este extraño manuscrito. En el siglo 18 fracaso en el intento, el alquimista Jacobus Horcicky de Tepenecz. Luego tuvo la misma suerte el bibliotecario Geor Barsche. El profesor Johannes Marcus Marci de la Universidad de Praga en Republica Checa tampoco pudo encontrarle sentido a este escrito. Se pidió que intentara descifrarlo al famoso jesuita  Athanasius Kircher (conocido por intentar descifrar jeroglíficos del antiguo Egipto) pero no accedió al reto.

Un caso muy llamativo en todos estos intentos, ha sido el del profesor Willian R. Newbold, en 1921. El educador de la Universidad de Pensilvania intento descifrarlo y al no poder, llegó a trastornarse por ello. El manuscrito fue objeto de análisis por expertos norteamericanos en gliptografía (estudio de símbolos en piedras) quienes aplicaron técnicas utilizadas en la segunda guerra mundial. Pero también fracasaron en el intento.

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¿Se conoce algo de la lengua en la que está escrito el manuscrito?

Gerard Cheshire, un académico de la Universidad de Bristol habría logrado finalmente descifrar el código del “manuscrito más extraño del mundo”. Se ha convertido significativamente en un gran reto para criptógrafos y lingüistas. 

La repetición de manera constante de los fracasos en su traducción, lo convierten en una especie de “Santo Grial” en la historia de la criptografía. A pesar de esto, el investigador necesito dos semanas para identificar el lenguaje y el sistema de  redacción, en el que utilizo una combinación de pensamiento lateral y mucho ingenio.

Este avance inicialmente fue publicado en la revista Romance Studies y describe como logro descifrar con éxito el código del manuscrito y de la misma forma, revelo el único ejemplo conocido de la lengua prot-romance. Esto sin duda es un hallazgo de gran magnitud en términos de lingüística y revelaciones, sobre el génesis y el contenido del manuscrito.

Pero… Luego de su publicación en la revista, la Universidad de Bristol lo retiro ante una polémica generada entre conocedores de la cultura medieval y académicos de ramas de la lingüística y estudios medievales. La universidad de Yale ante el temor de la poca claridad de la investigación, ha comunicado que el único responsable del contenido es el profesor. Lo que significa que aún siguen habiendo dudas.

Para los interesados que quieran probar su  nivel de intelectualidad, el manuscrito de Voynich se guarda encuentra en la Biblioteca Beinecke, en la Universidad de Yale. Esta escrito sobre un pergamino fino que lleva por nombre vitela y cuenta con un total de 232 páginas, con un tamaño no mayor a los 22 por 15 centímetros de formato y 5 centímetros de grosor. Contiene una cantidad considerable de dibujos y tiene más de 37.919 palabras, con 25 caracteres distintos.

Otro misterio más de la vida…

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