Los poetas malditos son un singular grupo de poetas que comparten una serie de oscuras características, así como un trágico final. Tuvieron una sensibilidad, una iluminación y un genio sin precedentes, lo que representó simultáneamente un don y una maldición. Nunca lograron insertarse exitosamente en la sociedad y vivieron al margen de ella, alejados de las personas, muchas veces atormentados, deprimidos severamente y entregados a tendencias autodestructivas.

Mientras que por una parte vivían marginados, por otra parte tenían un excelso talento literario que los hacía capaces de producir los más valiosos textos a pesar de su corta edad. Al parecer algo de oscuridad y tragedia es el precio que debieron pagar por sus impresionantes dones. En su mayoría fueron incomprendidos en su tiempo, rechazaron las normas establecidas por la sociedad y rompieron el molde de los parámetros artísticos imperantes.

Rara vez llegaron a conocer el éxito en vida, pues el gran valor de sus obras fue mayormente apreciado tiempo después de su muerte. Muchos poetas malditos llevaron una vida bohemia y propulsaron un arte que no se inscribía en las tendencias del momento. Por el contrario, buscaron ser provocativos y desafiar los convencionalismos con sus obras. Algunos de ellos fueron Arthur Rimbaud, Stephane Mallarmé, Charles Baudelaire, Edgar Allan Poe y Alejandra Pizarnik.

 

El origen de los poetas malditos

 

En el año 1884 Paul Verlaine publicó un libro de ensayos, construido en forma de prosa poética, en el que rendía homenaje a seis poetas. Estos son: Tristan Corbière, Arthur Rimbaud, Stephane Mallarmé, Marceline Desbordes-Valmore, Auguste Villiers de L’Isle-Adam y Pauvre Lelian, anagrama del propio Verlaine. En el libro, que tuvo un gran alcance, se trata el estilo único y la genialidad de los poetas en cuestión; así como también, anécdotas personales.

El concepto del poeta maldito está basado parcialmente en el poema Bendición con el que Charles Baudelaire abre su libro Las flores del mal. Partiendo de allí, Verlaine creó esta oscura categoría en la que creía él y los demás poetas se inscribían. Sin embargo, el calificativo de poeta maldito no se limitó al grupo de seis contemplados en la obra original, sino que se expandió.

Así, pasó a usarse para referirse a otros escritores e incluso pintores que encajaban en el malditismo. Es decir, talentosos artistas que iban en contra de lo establecido y no encajaban en la sociedad. No eran propensos a los convencionalismos y tanto en su vida como en su obra hicieron las cosas a su manera. Sus propuestas artísticas fueron irreverentes y divergentes, rara vez comprendidas por las personas de su época.

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Charles Baudelaire

 

La oscuridad de los poetas malditos

 

Los poetas malditos estaban en contacto con el lado oscuro del alma humana y por ello eran capaces de ver y reflejar la oscuridad que los rodeaba. Rechazaban la hipocresía de la burguesía y las élites que trataban de negar la decadencia de la naturaleza humana. Al no ceñirse a las reglas, los poetas malditos solían experimentar los excesos del alcohol, las drogas y el sexo. Esto los hundía en un espiral de autodestrucción desde el cual llegaban a producir sus mejores obras.

Vivían la vida con desenfreno, pero también conocieron la soledad, la miseria, las enfermedades y el abandono. Encerrados y aislados de la sociedad exploraban sus demonios a través de la genialidad artística y su gran sufrimiento los llevaba a exponer las caras ocultas y degradadas de la vida que otros se empeñaban en negar. Acostumbrados a vivir en la adversidad, no se regían por los preceptos morales de la época y marcaron su tiempo al ir en contra de la corriente.

Los poetas malditos se mantenían aislados, recluidos en sí mismos, herméticos, autodestructivos y trágicos, en ocasiones con instintos suicidas. Todo esto era consecuencia de su talento sin igual y de su genialidad, que les permitía explotar una creatividad inusual y desarrollar un arte sin precedentes. No quisieron tener honores, condecoraciones ni puestos oficiales, por lo que prefirieron vivir segregados de la sociedad y consagrados al arte.




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El crecimiento de la poesía maldita

 

Los poetas malditos comenzaron a reunirse en los cafés parisinos junto con los artistas de la bohemia y de allí nacieron algunas de las más brillantes producciones de la época. Con la poesía maldita tuvieron lugar muchos cambios y el dogmatismo que imperaba desde el siglo XVIII empezó a ser sustituido por el escepticismo de una juventud agnóstica, dispuesta a revelar y a exponer los males del siglo XIX.

Este grupo estuvo influido enormemente por la obra de Edgar Allan Poe y buscaron reflejar a través de la poesía el sufrimiento, la degradación y la decadencia. Entre sus exponentes destaca Arthur Rimbaud, cuya genialidad era tal que antes de los 20 años ya había escrito lo mejor de su obra. Los temas que trataron y su irreverencia les valieron la censura y el rechazo de la sociedad burguesa.

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Arthur Rimbaud

 

Rimbaud es uno de los poetas franceses más conocidos mundialmente. Desde temprana edad destacó por su gran ingenio e inteligencia y escapó de su casa en varias oportunidades, hasta que finalmente se instaló en París. Tras producir obras de una impresionante calidad poética, abandonó la vida literaria a la edad de 19 años, afirmando que “el poeta debe vivirlo todo, sufrirlo todo, para así poder convertirse en un alquimista de las palabras y hallar la perfección en la poesía”.

Esta búsqueda lo llevó a embarcarse en una serie de viajes alrededor del mundo, incluyendo entre sus destinos, Indonesia, Chipre, África, Yemen y diversas zonas de Europa. Llegó a desempeñarse como mercader, soldado e incluso traficante de armas, con lo que cosechó una importante fortuna. A la temprana edad de 37 años fue víctima de un carcinoma en la rodilla, por lo que debió retornar a París donde finalmente murió.

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La tormentosa relación entre Paul Verlaine y Arthur Rimbaud

 

En el año 1871 Paul Verlaine, que ya era un escritor reconocido, recibió una carta de un adolescente llamado Arthur Rimbaud. Impresionado por su talento y la indiscutible calidad de su poesía, lo invitó a pasar una temporada en su casa en París. El hecho de estar casado con una joven de 16 años no fue un impedimento para Verlaine, que quedó prendado con el joven Rimbaud. De esta manera iniciaron una tormentosa e intensa relación.

Además de la pasión por la literatura, compartieron viajes y una desenfrenada pasión. Verlaine tenía muchos problemas de alcoholismo, era abusador y maltratador, así que atormentado por sus celos muchas veces dirigió su ira hacia el joven Rimbaud e incluso llegó a dispararle. Juntos compartieron la intensidad de la vida, la autodestrucción, así como una trascendental trayectoria artística. A continuación un extracto de la percepción de Verlaine acerca del joven poeta:

“En aquella época, relativamente lejana, de nuestra intimidad, Arthur Rimbaud era un niño de dieciséis o diecisiete años, ya por entonces afianzado a todo el caudal poético (…) Físicamente era alto, bien conformado, casi atlético; su rostro tenía el óvalo de un ángel desterrado; los despeinados cabellos eran de un color castaño claro y los ojos de un azul pálido inquietante”. Los poetas malditos.