Koko y Alex, los animales que impactaron al mundo con su increíble inteligencia                    

Es sabido que el hombre, mediante un proceso evolutivo de millones de años, ha tomado el control y la hegemonía en el mundo, dominando sobre las demás especies existentes en el planeta, a causa de su gran habilidad y capacidad cerebral, la cual ha ido desarrollándose cada vez más con el paso del tiempo.

Lamentablemente, el ser humano ha desarrollado también un instinto destructivo, el cual ha ido degradando la salud del planeta y de los seres vivos que habitan en él. A consecuencia de ello, cada vez escasean más los recursos naturales que reabastecen a animales, plantas y humanos mismos. Y también, a causa de ello, varias especies de flora y fauna se han extinguido.

La premisa de si el humano ha llegado a ser el causante de la veloz degradación del planeta, llega a un punto de inflexión cuando se la compara con los avances tecnológicos y culturales que ha tenido. Sin lugar a dudas, la inteligencia es la mayor habilidad y característica que difiere a los humanos de los demás seres vivos.

Sin embargo, no solo el hombre ha sido capaz de optimizar  su capacidad cerebral. Con el paso del tiempo, algunos animales han llegado a evolucionar a tal grado de desarrollar  incluso signos y señales comunicativas complejas, que podrían compararse a un lenguaje humano primitivo muy básico.

Por otro lado, también hay casos excepcionales, en los que animales ¡han llegado a comprender e incluso utilizar el lenguaje humano! Tal es el caso de la gorila ‘Koko’ y el loro ‘Alex’, quienes por años han sido objeto de estudios psicológicos y científicos.

Sorpréndete con un poco de la historia de cada uno.

Animales sobrenaturales




‘Koko’, la gorila que hablaba mediante señas

El 4 de julio de 1971 (el día de la independencia de los Estados Unidos de América), nació, en California, ‘Koko’, una gorila (bautizado así por el día de su nacimiento) cuya vida sería conocida mundialmente por la comunidad científica. Desde que fue concebida, Koko fue criada y adiestrada por la doctora Francine Patterson, quien, junto a otros científicos, enseñó a Koko cerca de 1000 signos del Lenguaje de Señas Americana, con el fin de probar la capacidad de estos animales.

Para sorpresa de muchos colegas, Koko fue capaz de aprender la mayoría de signos que se le enseñó, y entender y entablar conversaciones fluidas con la doctora Patterson mediante el lenguaje de señas. Koko era capaz de construir oraciones que casi siempre eran entendibles usando, en ocasiones, varias palabras combinadas para expresar una palabra que no se le haya enseñado. Por ejemplo, Koko combinada las palabras ‘dedo’ y ‘pulsera’ para expresar la idea de ‘anillo’ (palabra que no se le había enseñado). Esto, una vez más, sorprendió a los científicos que calificaban de ‘farsa’ lo mostrado por Koko. Aquello demostraba que Koko no solo era capaz de memorizar signos y utilizarlos en situaciones similares, sino que también poseía la capacidad de combinar conceptos para crear uno nuevo. Aquello desmorona, hasta el día de hoy, la teoría del lenguaje que define al mismo como una facultad ‘innata’ del ser humano.

Resultó evidente que Koko demostraba un comportamiento inusual, no solo en su capacidad cerebral, sino también en su ‘humanidad’. Koko tuvo varias mascotas a lo largo de su vida, disfrutaba de cuidar gatos, a los que trataba con cariño.




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Las parejas de Koko

 A lo largo de su vida, la doctora Patterson y su grupo de científicos, buscaron que Koko se relacionara con otros gorilas y entablara alguna ‘relación de pareja’, sin embargo, Koko nunca mostró interés por reproducirse. Sus adiestradores buscaban lograr que Koko tuviera una cría con otro gorila, para ver la forma en la que ella enseñaría y comunicaría con su cría. Esto nunca llegó a ocurrir.

Michael fue uno de ellos. Él logró aprender más de 600 signos y vivió con Koko. Michael tenía traumas por haber presenciado la muerte de su madre a manos de cazadores furtivos, es por eso que no progresó de la forma en la que lo hizo Koko. Los científicos esperaban que se volvieran pareja, pero ello no ocurrió. Michael murió en el año 2000.

Ndume fue otro gorila escogido con el mismo fin. Koko fue la que lo eligió de entre varias opciones que le mostró la doctora Patterson. Sin embargo, Ndume y Koko no han llegado a formar pareja.

En la actualidad, Koko sigue sorprendiendo a la ciencia. Bajo la tutela de la doctora Patterson. Koko le tiene un gran cariño a su cuidadora y a las personas en general, a quienes, según ella misma, ama y lamenta que estén destruyendo el mundo en el que vivimos.

Las palabras de Alex

Otro ejemplo de animales excepcionales es Alex, un loro gris africano que vivió entre 1976 y 2007, fue objeto de estudios en todo ese tiempo. La psicóloga animal Irene Pepperberg compró a Alex en una tienda de animales cuando él tenía aproximadamente un año de edad.

Pero ¿qué hace tan especial a Alex? Bueno, Alex tenía, según Pepperberg, la misma inteligencia de un delfín o un gran simio, y no solo eso. Alex rompió los paradigmas que catalogaban al loro como una especie que solo podía utilizar palabras por imitación, ya que Alex entendía conceptos como ‘mayor’, ‘menor’, ‘iguales’, ‘distintos’, y poseía un vocabulario de hasta 150 palabras, además de distinguir hasta 7 colores. Alex entendía muchas palabras y conceptos, y sorprendía con su capacidad para utilizarlas según sus pensamientos, lo cual se entiende como un imposible para un animal de ese tipo.

Una muestra de ello fue la anécdota de cuando Alex fue llevado al veterinario. Tras ser dejado por la psicóloga en una habitación, el loro dijo: ‘ven aquí’, ‘te quiero’ y ‘quiero volver’. Ante la mirada atónita de Pepperberg que se alejada tras dejar a Alex con el veterinario. A lo largo de su vida, Alex no dejó de sorprender a todos los que sabían de él.

Desafortunadamente, Alex murió el 6 se septiembre del 2007. La causa de su muerte es desconocida, pues su diagnóstico hasta un día antes de su fallecimiento, era que se encontraba con buena salud.

Algo impresionante es que, según el testimonio de Pepperberg, Alex tenía la inteligencia equivalente a un niño de cinco años, y que, en el momento de su muerte, aún no había llegado a utilizar todo su potencial.

Sin duda, una muestra de que aún en el día de hoy, el mundo y la naturaleza no dejan de sorprendernos, y que, a pesar de la dominación por parte del ser humano, aún no logramos entender del todo al mundo y sus misterios.

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