Nuestro mundo está lleno de objetos insólitos que probablemente dejarían anonadados a nuestros antepasados. Pero estamos tan acostumbrados a la tecnología que ya casi nada nos sorprende. Sin embargo, existe una gran cantidad de artefactos a los que ni la mejor tecnología les puede encontrar explicación, y tal es el caso de la esfera Betz.

Libros con códigos, piedras talladas con extrañas formas, mantos con inscripciones, figuras antiguas con formas modernas y un sinfín de artefactos cuya utilidad o significado para la humanidad es un misterio, forman parte del gran baúl de secretos que es nuestro universo.

En ocasiones, estos objetos son usados como prueba concluyente de que existen civilizaciones extraterrestres, pero ¿de verdad estos objetos fueron olvidados por visitantes del espacio en nuestro planeta? ¿O son artefactos que las antiguas civilizaciones crearon para honrar a esos visitantes?

La familia Betz hizo un descubrimiento sorprendente que tomó por sorpresa a los medios de comunicación mundiales. Pero nadie sabía lo que era esta bola de metal misteriosa, que ahora es conocida como La Esfera de Betz.

 

El descubrimiento

 

En 1974 un incendio arrasó con 880 acres de una propiedad boscosa en la isla de Fort George, Florida. El lugar tenía una historia que se remonta al siglo XVI, donde una misión española había sido establecida.

Mientras el ingeniero naval Antoine Betz y su esposa Gerri estaban examinando el daño causado por el fuego a su propiedad, encontraron una extraña esfera en el suelo. Al principio creyeron que era una bala de cañón, dada la historia del área, pero pronto se dieron cuenta por la superficie de metal altamente pulida del orbe que era algo diferente.

Entonces pensaron que tal vez el objeto de aspecto espacial podría haber caído de un satélite de la NASA o de la Unión Soviética, y de alguna manera aterrizó en su propiedad.

Su misterioso orbe era aproximadamente del tamaño de una bola de bolos y pesaba 22 libras; pero lo inusual era que tenía un extraño triángulo alargado grabado en la superficie.

La familia decidió conservar la esfera como un objeto extraño de colección y se la llevaron a casa, donde su hijo Terry la guardaría en su habitación.

 

Comportamiento inusual de la esfera

 

Terry Betz y la esferaTerry Betz y la esfera

Un par de semanas después del inusual hallazgo, Terry tocaba su guitarra y para su sorpresa, el orbe metálico comenzó a reaccionar ante el sonido del rasgueo. De acuerdo con su testimonio, la esfera resonó con un profundo sonido que parecía molestar específicamente al perro de la familia. Luego comenzó a moverse cuando ciertos acordes eran tocados.

No pasó mucho tiempo antes de que la familia Betz descubriera que el objeto tenía otras características extrañas. Cuando la hacían rodar en el piso, se detenía, vibraba de repente, cambiaba de dirección y volvía a la persona que la había empujado en principio.

También la vieron rodar alrededor del borde de la mesa finamente equilibrada sin caer al suelo. En una ocasión, inclinaron la mesa y observaron que la esfera desafiaba la gravedad y volvía a subir por la pata de la mesa.

La familia también afirmó que la esfera rodaba durante aproximadamente 12 minutos mientras cambiaba de dirección por sí misma sin detenerse ni una vez. Los Betz consideraron todas las opciones y decidieron que la esfera estaba equipada con un sistema de guía muy sofisticado que le permitía hacer todo lo antes mencionado.

 

¿Batería solar?

 

Artículo de la prensa

Artículo de la prensa

Por lo que habían observado, el extraño orbe parecía estar impulsado por energía solar, aunque la energía solar fue descubierta por primera vez por Alexandre Edmond Becquerel en 1839, no era de uso común en 1974. La familia notó que cuando el sol brillaba intensamente, la esfera era más activa.

Terry, que era curioso por naturaleza, decidió que haría algunas pruebas él mismo para tratar de averiguar qué era aquel extraño objeto. Primero golpeó suavemente la esfera con un martillo, lo que resultó en que sonara como una campana. Luego la sacudió vigorosamente y el orbe repentinamente rodó alrededor de la habitación como si intentara escapar de él.

Se rumorea que por la noche la familia Betz la mantenía en una caja sellada para que no escapara.

Ocasionalmente, la esfera emitía una vibración de baja frecuencia, como si hubiera algún tipo de mecanismo funcionando en su interior.

La familia Betz quedó atónita ante las capacidades de la esfera y comenzó a enseñársela a sus familiares y amigos; quienes también se sorprendieron y rápidamente se convirtió en un objeto de admiración para muchos.

Estudios científicos de la esfera de Betz

 

Los rumores sobre la esfera se esparcieron  rápidamente y comenzó un frenesí mediático pues todo el mundo quería saber acerca de la extraña esfera.

Funcionarios de la NASA, el ejército y La Organización de Investigación de Fenómenos Aéreos llegaron a ver la esfera. Tras examinar el objeto de acero lo primero que pudieron determinar fue que no había indicación alguna de que fuera fabricada o manipulada por la familia.

El personal militar llegó al hogar de los Betz como un grupo de espectadores escépticos, pero cuando se marcharon, estaban llenos de preguntas. A pesar de las peticiones de los funcionarios para llevarse la esfera a un laboratorio para hacerle pruebas, la familia Betz se negó.

Pero pronto la esfera empezó a comportarse de una manera aún más extraña de lo normal, casi como un poltergeist. Las puertas se cerraban de repente por sí solas y de noche la casa se llenaba con el sonido de un órgano, aunque la familia no poseía uno. La familia no pudo soportarlo por mucho tiempo y accedieron a que la esfera fuera llevada a un laboratorio para tratar de explicar de qué estaba hecha.

 

Los resultados

 

Esfera Betz

La esfera  fue llevada a la Estación Aérea Naval de Jacksonville en Florida, donde científicos y metalúrgicos la examinaron. Trataron de usar rayos X para ver que había dentro, pero la máquina no fue lo suficientemente fuerte para penetrar el metal, lo que les pareció desconcertante.

Determinaron que la esfera tenía 20 cm y pesaba 9,67 kilogramos; que podría soportar una presión de 120,000 por pulgada cuadrada. Estaba hecha de acero inoxidable magnético de excelente calidad, diseñada para soportar las temperaturas más altas del calor y era resistente a la corrosión.

La marina utilizó finalmente unos rayos X de 300 kilovoltios y descubrieron dos objetos dentro de la esfera rodeados por un halo de un material con densidad inusual. También descubrieron que la esfera poseía 4 polos magnéticos, 2 positivos y 2 negativos que no tenían el mismo centro. La esfera también mostró signos de ser radiactiva pero no explosiva y un científico, el Dr. Carl Wilson,  señaló que la esfera desafiaba las leyes conocidas de la física.

 

Más detalles

 

Dr. James Albert HarderDr. James Albert Harder

Por su parte, el Dr. James Albert Harder afirmó, basándose en sus estudios de rayos X, que las dos esferas internas estaban hechas de elementos mucho más pesados que cualquier cosa conocida por la ciencia. Mientras que el elemento más pesado producido en cualquier reactor atómico en la Tierra tiene un número atómico de 105 y el elemento natural más pesado en la Tierra, el uranio, tiene un número atómico de 92. Harder alegó haber determinado que la esfera de Betz tenía números atómicos superiores a 140.

Harder advirtió que si trataban de penetrar la esfera tal vez las masas entrarían en estado crítico y explotarían como una bomba atómica.

Perplejos por su composición y características, los expertos concluyeron que este inusual artefacto era una esfera magnética sensible a campos magnéticos, numerosas emisiones sonoras y estimulación mecánica. Era pasiva y activa a la vez. Y si se trataba de una sonda extraterrestre, lo más probable es que estuviera averiada.

 

El misterio continúa

 

En los años que siguieron a esta extraña serie de acontecimientos, numerosas esferas de constitución parecida han sido encontradas en la Tierra en lugares tan diversos como Rusia, Australia, Irak y Alabama, pero ninguna ha conseguido capturar la atención del mundo como lo hizo la esfera de Betz.

Sin embargo, el misterio que hoy en día persiste es ¿Dónde está ahora la esfera de Betz? ¿La tiene Terry Betz o uno de sus parientes? ¿Regresó con sus creadores o fue confiscada por los militares de los Estados Unidos? Esto último tendría sentido si la advertencia del Dr. Harder sobre el potencial destructivo del objeto resultó ser verdad.

¿Es esta extraña esfera una prueba consistente de la existencia de vida fuera de nuestro planeta?