En el turbulento escenario político venezolano, donde crisis y cambios se suceden con rapidez, muchos observadores se preguntan si hay fuerzas más profundas y antiguas operando entre bastidores. Más allá de los discursos públicos y las confrontaciones geopolíticas, surge la pregunta inquietante: ¿podría la masonería, una de las hermandades más enigmáticas e influyentes de la historia, estar jugando un papel en los acontecimientos recientes? Este artículo explora los hilos históricos, los encuentros discretos y el potente simbolismo que sugieren una conexión sutil pero persistente entre la Orden y el destino de la nación.

Raíces en la Piedra Fundacional: La Masonería en la Historia Venezolana

Para entender cualquier influencia presente, es crucial remontarse a los orígenes. La francmasonería en Venezuela no es un fenómeno marginal; está entretejida en la propia fundación de la república. Sus inicios formales se sitúan en 1824 en Caracas, y desde entonces ha congregado a las figuras más prominentes de la vida nacional. De los 15 presidentes del siglo XIX, 13 fueron masones, y el Panteón Nacional alberga los restos de 37 próceres miembros de la Orden. Libertadores como Simón Bolívar y Francisco de Miranda estuvieron vinculados a sus logias, que sirvieron como crisol de las ideas ilustradas de libertad, igualdad y fraternidad que impulsaron la independencia. Esta institución no es un vestigio del pasado; mantiene una estructura activa y un liderazgo definido, presidido hasta al menos 2026 por el Muy Respetable Gran Maestro José Gregorio Sardelli Bravo. Su legado es, por tanto, constitutivo.

Tras los discursos públicos y las declaraciones oficiales, la sombra alargada de la escuadra y el compás parece proyectarse sobre el destino de la nación, guiando un diseño invisible en el tablero del poder.

Encuentros en los Pasillos del Poder: La Influencia Contemporánea

La actividad masónica no se limita a los libros de historia. Eventos recientes muestran una interacción directa y pública con las esferas de poder. En junio de 2024, una comitiva de la Gran Logia de Venezuela, encabezada por el propio Sardelli Bravo, fue recibida en el Palacio Federal Legislativo por parlamentarios como Herick Goicoechea y Juan Simón Primera. Este encuentro, más allá de un mero acto protocolario, simboliza un reconocimiento institucional y un diálogo continuo. Meses después, en marzo de 2025, la masonería venezolana conmemoró con pompa el 275 aniversario del natalicio de Francisco de Miranda, reafirmando su vínculo con los padres fundadores y su presencia en la vida nacional. Estos actos, sumados a la «Gran Tenida» de 2025 y la actualización de sus constituciones, pintan el panorama de una organización viva, estructurada y con capacidad de interlocución en los niveles más altos.

El Lenguaje de los Símbolos: Claves Esotéricas en la Arquitectura y el Ritual

El poder de la masonería radica no solo en sus miembros, sino en su lenguaje universal: el simbolismo. Cada herramienta, gesto y edificio está cargado de significado esotérico. El templo masónico es el símbolo primordial, un espacio sagrado dedicado no a una deidad, sino a la virtud y al conocimiento, a menudo evocando el legendario Templo del Rey Salomón. En Venezuela, templos históricos como el de Caracas (iniciado en 1863) o el de Valencia son testamentos de piedra de esta tradición.

Los símbolos masónicos conforman un alfabeto oculto:

  • La Escuadra y el Compás: Representan la dualidad material y espiritual, el equilibrio y los límites éticos del hombre.
  • El Ojo que Todo lo Ve: Simboliza la omnipresencia del Gran Arquitecto del Universo (Dios, concebido como principio ordenador), observando los actos humanos desde un plano superior.
  • La Letra G: En el centro del símbolo anterior, puede significar «God» (Dios) o «Gran Arquitecto», así como «Geometría», base de toda construcción.
  • El Águila Bicéfala: Mira simultáneamente al pasado y al futuro, representando la sabiduría y el progreso, y es emblemática del poderoso Rito Escocés.
  • El Grado 33: La cúspide de la jerarquía en el Rito Escocés. Simboliza la máxima iluminación y maestría espiritual. Sus insignias, collares y bandas están profusamente adornadas con el número 33, triángulos radiados y águilas, marcando a quienes han alcanzado este pináculo del desarrollo interno.

De los Símbolos a los Hechos: ¿Señales en la Crisis Actual?

Aquí es donde la especulación, alimentada por el misterio, se vuelve intrigante. ¿Podemos rastrear este simbolismo en los eventos recientes? La pregunta queda flotando. ¿La búsqueda de un «nuevo orden» o «arquitectura» política guarda algún eco conceptual con los principios masónicos? ¿Las frecuentes referencias a Bolívar y Miranda por todos los bandos políticos son solo retórica histórica o también un guiño a un legado simbólico compartido? El número 33, de profundo significado masónico, aparece en contextos variados: desde divisiones territoriales hasta en fechas clave, invitando a los teóricos de la conspiración a buscar patrones.

La reunión de 2024 en el Palacio Legislativo es quizás la «señal» más tangible. El hecho de que masones de varios países rodearan una escultura histórica y revisaran documentos fundacionales como el Acta de Independencia no es un detalle menor. Puede interpretarse como un ritual moderno de reafirmación de los principios sobre los que se construyó la nación, principios que la masonería defiende desde sus orígenes.

Como un eco de los ritos fundacionales, ciertos encuentros en salones discretos parecen revivir el juramento de los constructores, trazando líneas de influencia más allá de la política convencional.

Conclusión: ¿Fuerza Filosófica o Poder en la Sombra?

Concluir que la masonería «maneja» los hilos de la crisis venezolana sería una simplificación conspirativa. La realidad política es tremendamente compleja. Sin embargo, la evidencia sugiere que la Orden sigue siendo un actor relevante, una red fraternal que trasciende afiliaciones partidistas inmediatas y que opera en un plano filosófico y de largo plazo. Su influencia no sería tanto de intrigas secretas directas, sino de la permeación de ideas, la formación de carácter de sus miembros (muchos de ellos en posiciones clave) y la preservación de un simbolismo que nutre la identidad nacional.

Los acontecimientos recientes en Venezuela, marcados por una profunda búsqueda de rumbo, parecen desarrollarse en un escenario donde lo visible y lo oculto, lo político y lo simbólico, se entrelazan. La masonería, con su historia fundacional, su actividad contemporánea y su poderoso lenguaje de símbolos, se erige como una de las fuerzas sutiles que, desde las sombras de los templos y los salones de poder, podría estar ayudando a esculpir, piedra a piedra, el futuro incierto de la nación. La mano que guía el compás sobre el plano de Venezuela, quizás, sea más antigua de lo que imaginamos.

En el corazón de la crisis, el número 33 y el águila bicéfala susurran desde la historia, sugiriendo que la verdadera batalla por el alma de Venezuela se libra también en un plano esotérico, lejos de las miradas profanas.

Escrito por: Eliseo Villafañe