Parte de ser niño implica tener amigos inseparables que nos hagan compañía en nuestras aventuras. Por lo general, cada niño elige, como su aliado, a un juguete que lo escuche y sea cómplice de sus travesuras.  Robert Eugene Otto, a muy corta edad, eligió un extraño muñeco como su socio de juegos. En ningún momento se separaba de él. Era tan fuerte su conexión con el juguete que hasta le hablaba continuamente como si se tratara de otro ser humano. Lo que esta familia no imaginaba era que ese muñeco no era un objeto ordinario.

En 1896, Robert Otto, quien era llamado “Gene” por su familia, bautizó a su muñeco con su propio nombre “Robert”. Al principio, esta familia que vivía en Estados Unidos, creyó que la conexión entre Gene y Robert era cosa de niños. Sin embargo, en cuestión de tiempo las conversaciones que mantenía el infante con su juguete escalaron a niveles escalofriantes. Un día, los padres escucharon como Gene, estando a solas en su habitación con Robert, parecía responder a preguntas hechas por otra persona. Una escena totalmente escalofriante para un niño de tan solo 9 años de edad.

Robert: la maldición que prevalece a través del tiempo

Los padres de Gene intentaron ignorar el extraño comportamiento de su hijo. Excusaron las conversaciones argumentando que su hijo tenía un amigo imaginario. Pero todo cambió cuando los vecinos afirmaron ver al muñeco asomándose en las ventanas de la casa. Al mismo tiempo, el pequeño Gene era víctima de terribles pesadillas. Pronto descubrieron que aquel juguete había sido embrujado por sus antiguos sirvientes, quienes practicaban budismo y guardaban resentimiento a la familia Otto. Aun se especula que Robert es el recipiente de una poderosa maldición.

Las travesuras de Robert, el muñeco de Gene, evolucionaron a grandes niveles de agresión. A medida que la familia se volvía más temerosa de él, la actividad paranormal aumentaba en el hogar de los Ottos. Una noche, Eugene se encontraba durmiendo tranquilamente en su habitación. De pronto, los padres escucharon un estruendo, corrieron apresuradamente a la habitación del niño y encontraron el cuarto desecho. Descubrieron al niño en una esquina de la habitación, espantado e inundado por las lágrimas, gritando “Robert lo hizo”.

Días después, la familia decidió deshacerse del espeluznante muñeco. Lo abandonaron en el ático de la casa donde quedaría enterrado bajo el polvo por muchos años. Mientras tanto, la adolescencia de  Robert Eugene Otto transcurrió de manera normal. El joven se independizó al cumplir la mayoría de edad, se casó, y además, se convirtió en pintor profesional.

El muñeco basado en Robert

De travieso a temible criminal

Años después, con la muerte de sus padres, Gene obtuvo la casa familiar como parte de su herencia. Sin pensarlo, Gene se mudó nuevamente a la espaciosa vivienda donde había crecido. Él y su esposa llevaban una vida tranquila. Hasta que un día, descubrió en el ático, enterrado en el polvo, a su viejo amigo Robert. Extrañamente, la conexión entre el misterioso muñeco y su dueño se reanudó. Una vez más, eran inseparables. Robert retomó sus terroríficas travesuras: objetos desaparecidos, ruidos a media noche, y adicionalmente, varios vecinos atestiguaban haber visto a una presencia extraña deambulando por la casa.

película child play

Todos esos sucesos se le hicieron insoportables a la esposa de Gene, por lo cual decidieron regresar al muñeco al oscuro ático. Habían logrado apaciguar los pasatiempos del diabólico juguete, aunque aún podían escucharse los ruidos a medianoche. La maldición de Robert parecía imparable. Al morir Gene, en 1972, su esposa, temerosa de los extraños acontecimientos, vendió la casa. Fue entonces, cuando Robert se convirtió en un verdadero juguete demoniaco.

La experiencia se repite

Cuando la nueva familia, que habitaba la casa en la que se encontraba Robert, encontró al juguete en el ático, se lo obsequiaron a su pequeña hija con la creencia de que sería un buen compañero para ella. Sin embargo, no pudieron estar más equivocados, este muñeco solo conocía a un dueño, Gene, y no estaba en sus planes cambiar de propietario. El rechazo de Robert hacia la niña de tan solo 10 años edad se reflejaba en las sangrientas pesadillas de la infanta. Además, la pequeña aseguraba que el muñeco intentó asesinarla en repetidas ocasiones.

Este terrorífico muñeco, que mide casi un metro de altura, y que además, abraza a un león de peluche, fue trasladado al Martello Gallery-Key Art and Historical Museum. No obstante, este no fue el final de los sucesos extraños que rodeaban a Robert. Por el contrario, los trabajadores del museo, donde aún se encuentra esta diabólica figura, afirman que ocasionalmente escuchan golpeteos en la vitrina de Robert. Y no solo eso, sino que también cambia constantemente de posiciones, como si durante la noche se moviera a sí mismo.

Aunque este muñeco, relleno de paja y vestido de marinerito, se conserva encerrado en una caja de cristal, no deja de atemorizar a sus visitantes. E incluso, se afirma que si se le toma una foto, la cámara deja de funcionar, o en su defecto, la imagen es totalmente borrosa. Hay quienes tienen la creencia de que si se le pide permiso, la imagen saldrá nítida. Sin duda alguna, Robert protagoniza una historia digna de las grandes producciones cinematográficas.

Robert en el Cine

Robert: la estrella de cine llamada ChuckyRobert: la estrella de cine llamada Chucky

En 1988, Don Mancini, un famoso guionista estadounidense,  creó una franquicia de seis películas basadas en la historia real de Robert. La saga fue titulada como Child’s play. En el film, el muñeco diabólico era realmente un asesino serial atrapado en el cuerpo de este juguete. Este dato fue tomado de los terroríficos sucesos que rodearon la historia de Robert en sus últimos instantes de libertad cuando intentó asesinar a la pequeña de la casa donde habitaba.

Sorprendentemente, a pesar de que las películas sobre esta oscura figura fueron estrenadas hace más de 25 años, aún se mantienen como las películas de terror más importantes en la historia del cine. Curiosamente, la historia de Robert tuvo tanto impacto en el guionista Mancini, quien la llevaría a la pantalla grande, que hizo una mezcla entre tres nombres de peligrosos asesinos para crear el nombre del personaje Chucky: Charles Manson, Harvey Oswald y James Earl Grey (asesino de Martin Luther King).

Ciertamente, aunque la historia de Robert está rodeada de escepticismo, no hubiese sido posible su escalada a las pantallas del cine sin la ayuda de aquellos que son creyentes fieles de los sucesos sobrenaturales. Y a pesar de que este misterioso muñeco ha sido mantenido bajo llave durante la mayoría de su existencia, sus travesuras, sin lugar a dudas, han podido transcender a nivel mundial. No se puede negar que hay muy pocos que desconocen al famoso y tenebroso muñeco Chucky.