La necromancia es una antigua y macabra forma de comunicarse con los muertos. Existen dos tipos de necromancistas, aquellos que obligan a los cadáveres a contestar sus preguntas y a los que intentan comunicarse con los espíritus de los difuntos; entre estos últimos se encuentran los espiritistas y los espiritualistas.

¿POSEEN LOS MUERTOS TODO EL CONOCIMIENTO?

La necromancia se basa en la teoría ancestral de que los muertos tienen acceso a conocimientos que se le son negados a los vivos. Una vez que la barrera que separa a la vida de la muerte ha sido franqueada, desaparece todas las limitaciones humanas y los muertos, supuestamente pueden ver el pasado, el presente y el futuro. En el reino de los muertos no existen los secretos. El necromancista que obtiene las respuestas que desea del muerto, adquiere tanto poder como riquezas. A través de sus ritos macabros pretenden establecer su superioridad sobre otros seres humanos.

Necromancia y la comunicación con los muertos

Necromancia y la comunicación con los muertos

La necromancia siempre ha sido condenada por la sociedad, pero a pesar de ello los necromancistas siempre han existido. Entre los necromancitas más famosos se encuentran: Edward Kelly, quien con la ayuda de un famoso mago llamado Paul Waring, desenterró a un muerto recién sepultado con el propósito de resucitarlo para poderlo interrogar sobre el futuro. Kelly afirmaba que en sus experimentos lo asistía un espíritu elemental llamado “ave”.

El rito para comunicarse con los muertos a sido siempre el mismo desde épocas muy antiguas. Los magos de Grecia cuando convocaban a los muertos recitaban los nombres sagrados de Perséfone y Thoth, y les ordenaban sacar a los muertos de su tumba.

Los antiguos necromancistas tomaban precauciones extremas en la celebración de sus ritos ya que el menor descuido de su parte podría ocasionarles, según ellos, la muerte inmediata.

EL MÉTODO DE LA NECROMANCIA

La necromancia moderna, siguiendo todos los pasos de los ritos medievales creen que la ceremonia debe de efectuarse a la media noche. Llevando a cabo una seria de ritos preliminares, el nombre del muerto es invocado con gran solemnidad. Al muerto se le ordena que aparezca en el nombre de Hécate, reina de los avernos. En su manifestación mas siniestra preside sobre los sepulcros y en la antigüedad se le hacia sacrificios.

Durante la edad media era considerada como reina bruja. Cuando el cadáver aparecía se hallaba rodeado de una nube de incienso de color azulado, es interesante notar que en la mayoría de los casos de fantasmas cuando estos aparecen están rodeados de una nube azul. Los psicólogos modernos afirman que en lo que en realidad acontece es que el necromancista, al ponerse en trance proyectaba su subconsciente en la forma de un espectro.

Otra manera de ejercer esta práctica es invocar el alma del difunto, o al menos una parte, y apresarla a la voluntad del nigromante. Cuanto más reciente es el cadáver, más fácil es invocar el espíritu del desdichado, pues su contacto con el mundo de los vivos es más reciente y fuerte. Los espíritus y almas en pena, aun estando más cerca de nuestro plano de existencia, pierden gradualmente su contacto con el mundo y su propia entidad como antiguo ser humano, degenerando en un ser sin una voluntad definida, y que actúa de forma caprichosa. Una vez el nigromante está en poder de ese espíritu, debe encarcelarlo en el cuerpo que antes fue su hogar.

Aunque es posible hacerlo en cualquier cuerpo, la transición del alma es más fácil si se trata de su antiguo cuerpo, esté en el estado en que esté. Esto es debido a que el espíritu reconoce su propio rastro. Se conocen casos de espíritus imbuidos en cuerpos extraños a él, y cuando pasa cierto tiempo, es posible que, si ha sido desterrado de ese cuerpo por cualquier método o exorcismo, la vuelta a ese cuerpo sea más fácil que la primera vez.

Aunque la criatura no-muerta ya se encuentra en posición de tener iniciativa propia (siempre dentro de los límites que le permite su creador) no tiene «vida». Ahora es el momento de infundir la energía necesaria al cadáver para que pueda moverse y actuar.

Magos, alquimistas, también trataban de comunicarse con muertos

Magos, alquimistas, también trataban de comunicarse con muertos

Debido a lo imposible de encontrar energía vital por si mismo (excepto algunas criaturas como los espectros) es necesario dotar a la criatura de una buena cantidad de energía mágica. Debido a la naturaleza propia del viento negro o magia oscura, cuanta más energía oscura se haya reunido, más energía oscura atraerá. Cuanta más energía se le dé a la criatura, más energía podrá acumular y por tanto más autonomía podrá tener.

Nótese que se habla de autonomía, no de libertad. Si una criatura no-muerta es dotada de una pobre cantidad de energía caótica, esta necesitará del nigromante para reponerla.

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A veces, la capacidad de almacenaje de energía de la criatura es tal, que el propio cuerpo material no soporta la tensión de la energía que bulle y crepita dentro de él. Esto genera la desintegración del cuerpo, dejando el alma libre, pero con una manifestación física. La creación de un espectro. Los espectros son criaturas que tienen una capacidad de almacenaje de magia oscura excepcionalmente alta, normalmente proceden de las almas-cuerpos de hechiceros, pero cualquier campesino podría bien tener esta facultad sin saberlo durante años y no demostrarlo hasta que es revivido.

Los ritos de necromancia han sido siempre condenados por la iglesia cristina, ya sea que se trate de los inocentes ritos espiritistas o de las macabras prácticas de los brujos para obtener conocimiento. Y aunque toda la magia es reprobada por la iglesia la invocación de los muertos es la que se considera como la mas condenada, ya que es representativa de la magia negra.

Este rechazo no es para nada exagerado si tomamos en cuenta que la mayoría de los registros sobre juicios por bujería refieren constantemente horrores tales como el cocimiento de las uñas y pelo de un cadáver dentro del cráneo de un ladrón como parte de un ritual de magia negra. En 1371, un necromancista ingles poseía entre su equipo una cabeza humana. Los ladrones ingleses hasta hace un siglo llevaban con ellos una vela hecha con la grasa de un cadáver para poder robar en las casas sin que los dueños se dieran cuenta.

Se creía también que al tocar la mano de un ejecutado uno le transmitía sus males al muerto. Y aunque en el mundo occidental la necromancia en su forma mas horrible casi a desaparecido, se tienen referencias de que algunos necromancistas siguen sacando cadáveres de las tumbas.

Actualmente la nigromancia es practicada en religiones de origen africano como el Vudú y la Santería. Como es bien sabido el poder de la nigromancia proviene de la magia oscura. Esta magia proviene del Caos, y es la más pesada y densa de las energías mágicas procedentes de los vientos de la magia. Estamos hablando de la creación de seres de ultratumba, no de marionetas. El proceso de la no-muerte es sutil y complicado, por lo que la gran mayoría de hechiceros no pueden llevarlo a cabo por falta de voluntad o por falta de intelecto.

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