El canibalismo es, quizá, el acto más malévolo que puede llevar a cabo un ser humano. Armin Meiwes dio que hablar en pleno siglo XXI. El hecho de consumir la carne de otro individuo es altamente repudiado en nuestra sociedad y con toda razón. La palabra trae consigo un simbolismo de lo salvaje, es un llamado a los instintos más primitivos del hombre.No se sabe a ciencia cierta desde cuando existe esta práctica, pero muchos investigadores sospechan que hace 800.000 años los Homo antecessor incluían tanto animales como hombres en su dieta. Aunque el hambre puede ser un factor clave para explicar el canibalismo, el acto no siempre se da como fruto de esta necesidad fisiológica.El canibalismo ritual está presente en la historia de muchas tribus primitivas, desde Centro América hasta África. Muchos grupos llevaban a cabo sacrificios humanos con fines religiosos que terminaban con ceremonias antropofágicas, ya fuera para satisfacer a los dioses o, en algunos casos, como los guaraníes, para consumir la energía de un guerrero a través de su carne.Sin embargo, existe otra ‘corriente’ del canibalismo que simplemente no tiene justificación. Los expertos suelen referirse a este acto como canibalismo criminal o patológico. En el siglo XX existen muchos casos de este tipo, pero uno en particular destacó por lo retorcido de los hechos. En el 2001, Armin Meiwes asesinó y devoró a Bernd Brandes, pero lo hizo con la autorización del mismo.
En febrero de 2001, Meiwes publicó un anuncio en Internet en busca de un "hombre joven y corpulento que quisiera ser comido". Aunque suena increíble, muchos hombres respondieron al anuncio. Meiwes respondió a muchos de los candidatos, pero o bien decidía que los candidatos no cumplían con sus requisitos o los propios candidatos decidían retirar la oferta. Después de muchos intentos fallidos por encontrar al adecuado, Meiwes finalmente recibió un mensaje de un hombre llamado Bernd Brandes.Bernd Jürgen Armando Brandes, un ingeniero informático de 36 años de Berlín, siempre había soñado con ser comido. Sufría de problemas de abandono y de depresión, así que Brandes pensó que sería el candidato perfecto para cumplir la fantasía carnívora de Meiwes. Los hombres intercambiaron mensajes de correo electrónico durante un mes antes de que finalmente acordaran reunirse.
En Alemania, no hay leyes contra el canibalismo. Debido a esto, Meiwes fue dado inicialmente solamente una sentencia de ocho años y medio. El juez dictaminó que Brandes había dado su consentimiento y que tanto Brandes como Meiwes eran simplemente individuos perturbados. Los abogados consideraban que este asesinato era un acto de misericordia.Varios psiquiatras dijeron a la corte en la audiencia original que Meiwes estaba perfectamente cuerdo, a pesar de estar profundamente obsesionado con el canibalismo desde la pubertad.Sus abogados defensores argumentaron que su sentencia debía reducirse porque su insistencia en el asesinato consensual significaba que no era “un peligro para la sociedad”, aunque admitieron que estaría feliz de matar y comer a personas que querían suicidarse. Los fiscales argumentaron que Meiwes debió darse cuenta que Brandes estaba perturbado y debió cuestionar sus motivos para querer ser asesinado.En 2007, Meiwes fue enviado de nuevo a juicio, donde recibió una condena de cadena perpetua. Actualmente sigue encerrado y se ha convertido en vegetariano.Puedes encontrar más contenido aquí
Perfil de un psicópata: Armin Meiwes
Aquellos que conocían personalmente a Armin Meiwes no podrían haber imagino que el dulce y encantador hombre terminaría siendo conocido como El monstruo de Rotenburg. Meiwes, un experto en computadoras de 42 años, tenía una buena reputación en su comunidad. Cuando no estaba trabajando Meiwes ayudaba a sus vecinos arreglando autos o haciendo trabajos de jardinería. Incluso invitaba a sus vecinos a cenar. En general, Meiwes era considerado el vecino perfecto, o al menos eso creían.Poco sabían los vecinos de Meiwes que su amigable vecino tenía algunos secretos muy oscuros. Armin Meiwes tenía un gusto por la carne humana, y su juicio se convirtió en uno de los más extraordinarios de la historia alemana.Se busca hombre para comer, literalmente
En febrero de 2001, Meiwes publicó un anuncio en Internet en busca de un "hombre joven y corpulento que quisiera ser comido". Aunque suena increíble, muchos hombres respondieron al anuncio. Meiwes respondió a muchos de los candidatos, pero o bien decidía que los candidatos no cumplían con sus requisitos o los propios candidatos decidían retirar la oferta. Después de muchos intentos fallidos por encontrar al adecuado, Meiwes finalmente recibió un mensaje de un hombre llamado Bernd Brandes.Bernd Jürgen Armando Brandes, un ingeniero informático de 36 años de Berlín, siempre había soñado con ser comido. Sufría de problemas de abandono y de depresión, así que Brandes pensó que sería el candidato perfecto para cumplir la fantasía carnívora de Meiwes. Los hombres intercambiaron mensajes de correo electrónico durante un mes antes de que finalmente acordaran reunirse.
Para comerte mejor…
Bernd Brandes
El descubrimiento
Interior de la casa de Meiwes
¿Homicidio consensual?
En Alemania, no hay leyes contra el canibalismo. Debido a esto, Meiwes fue dado inicialmente solamente una sentencia de ocho años y medio. El juez dictaminó que Brandes había dado su consentimiento y que tanto Brandes como Meiwes eran simplemente individuos perturbados. Los abogados consideraban que este asesinato era un acto de misericordia.Varios psiquiatras dijeron a la corte en la audiencia original que Meiwes estaba perfectamente cuerdo, a pesar de estar profundamente obsesionado con el canibalismo desde la pubertad.Sus abogados defensores argumentaron que su sentencia debía reducirse porque su insistencia en el asesinato consensual significaba que no era “un peligro para la sociedad”, aunque admitieron que estaría feliz de matar y comer a personas que querían suicidarse. Los fiscales argumentaron que Meiwes debió darse cuenta que Brandes estaba perturbado y debió cuestionar sus motivos para querer ser asesinado.En 2007, Meiwes fue enviado de nuevo a juicio, donde recibió una condena de cadena perpetua. Actualmente sigue encerrado y se ha convertido en vegetariano.Puedes encontrar más contenido aquí






















